Beber agua, ¿porqué tenemos que hidratarnos?

Acciones casi imperceptibles como el sudor , la respiración y la orina,perdemos alrededor de entre 2 y 2.5 litros de agua diarios. Pero no solo es agua lo que pierde tu cuerpo. También es sodio, potasio, calcio, flúor y otros electrolitos. De ahí, la importancia de que tu cuerpo permanezca hidratado, pues así le permites transportar los nutrientes necesarios a todos los órganos y tejidos que el cuerpo necesita, señala la Secretaría de Salud. 

En caso de que seas de las personas que calma la sed con bebidas ricas en azúcar, como jugos o refrescos, debes de saber que solo provocas más sed y aumentas el riesgo de padecer alguna enfermedad cardio-metabólica, como la diabetes, enfermedades del corazón o neurológicos. 

Por ello, un equilibrio adecuado de las bebidas ingeridas al día para recuperar líquidos será tu mejor guía para evitar excesos que pongan en riesgo tu salud, pues el problema no es cuánto beber sino la calidad de lo que bebes.

El agua que tu cuerpo necesita proviene de tres fuentes principales:

  • Agua y otras bebidas
  • Alimentos sólidos. Casi todos contienen agua, especialmente las verduras y frutas, pues entre 80% y 95% de su peso total es agua y;
  • Pequeñas cantidades por los procesos metabólicos de proteínas, grasas e hidratos de carbono que se producen en el organismo.

 

El agua en el cuerpo humano y sus funciones

La pérdida de líquidos se produce cuando existe una mayor sudoración como consecuencia del calor ambiental, humedad elevada, actividad física (sobre todo de larga duración e intensa), aire acondicionado, calefacción, y en situaciones de diarrea, infección, fiebre o alteraciones renales.

De acuerdo con instituciones de salud es recomendable beber entre 6 y 8 vasos de agua al día, lo que equivale a 2 y 2.5 litros. Es tan importante recuperar la pérdida de líquidos, que no podrías sobrevivir sin consumir agua más de una semana. 

La Secretaría de Salud indica que el cuerpo humano no tiene acopio para almacenar agua, la cantidad que se pierde durante las 24 horas del día debe ser restituida lo antes posible, toda vez que cinco minutos después de ser ingerida aparece en el plasma y en la sangre.

El balance entre las entradas y salidas de fluidos o líquidos se conoce como un balance hídrico, y es de gran importancia, pues cualquier alteración puede ser peligrosa para tu salud.

 

Hidratación saludable

Para que tengas una idea del consumo de bebidas y su porción recomendable al día, la Secretaria de Salud elaboró la Jarra del buen beber, similar al plato del buen comer, en la cual se clasifican las bebidas en seis niveles de acuerdo con su contenido energético y valor nutritivo, así como los beneficios y riesgos para la salud.

 

La jarra del buen beber          

Como puedes observar, cuenta con seis niveles de porciones de líquidos recomendadas para todos los días, mismas que te describimos:

Si bien es preferible optar por el agua natural, puedes ingerir otros tipos de bebidas con moderación, cuidando las cantidades que consumes al día, sobre todo si contienen azúcares. Apégate lo más posible a las cantidades sugeridas por la jarra del buen beber y no te olvides de practicar hábitos saludables (caminar, hacer ejercicio, actividad física).

En el caso de las bebidas azucaradas y otras bebidas, no se trata de dejar de beber, sino de mantener el equilibrio en las porciones como lo indica la jarra del buen beber, toda vez que si tu consumo se basa solo en refresco u otra bebida azucarada, no solo pagarás más en el corto plazo, sino que el costo monetario y en salud a futuro será mayor.

 

Recomendaciones: “Agua natural: primera y mejor opción”

De acuerdo con los especialistas en salud y nutrición, la solución es simple: Prioriza el consumo de agua natural, la bebida más saludable y recomendable para satisfacer las necesidades diarias de líquidos debido a:

  • No proporciona calorías
  • No tiene efectos adversos en individuos sanos
  • Es necesaria para las funciones fisiológicas normales del metabolismo
  • Aporta minerales esenciales como calcio, magnesio y fluoruro

Lo ideal es adoptar el hábito de beber agua desde niños, o tratar de desarrollarlo de manera gradual.